análisis de "El Cautivo" de Jorge Luis Borges

El cautivo
Jorge Luis Borges


   En Junín o en Tapalqué refieren la historia. Un chico desapareció después de un malón; se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, un soldado que venía de tierra adentro les habló de un indio de ojos celestes que bien podía ser su hijo. Dieron al fin con él (la crónica ha perdido las circunstancias y no quiero inventar lo que no sé) y creyeron reconocerlo. El hombre, trabajado por el desierto y por la vida bárbara, ya no sabía oír las palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil, hasta la casa. Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron. Miró la puerta, como sin entenderla. De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico. Los ojos le brillaron de alegría y los padres lloraron porque habían encontrado al hijo.

    Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el indio no podía vivir entre paredes y un día fue a buscar su desierto. Yo querría saber qué sintió en aquel instante de vértigo en que el pasado y el presente se confundieron; yo querría saber si el hijo perdido renació y murió en aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura o un perro, los padres y la casa.





Análisis

  • Estructura


El texto “El cautivo” de Jorge Luis Borges es un cuento, por lo tanto pertenece al Género Narrativo y está escrito en prosa. Con respecto a cómo se ve compuesto este, se divide en dos párrafos de longitud desigual, donde se identifica salto temporal abrupto alguno, y se presentan diálogos. En el primer párrafo se da lo seguro, aquello que el narrador sabe qué sucedió… en el segundo, plantea la duda, y genera en el lector la indecisión también.

Comenzando con el título es posible identificarlo como uno de tipo epónimo ya que “el cautivo” sería el protagonista, de quien tratará el cuento.



  • Procedimientos enunciativos


No se da una ubicación temporal del cuento, aunque sí se establece claramente el tiempo transcurrido desde que el protagonista fue secuestrado por el uso de sustantivos para designarlo: primero como un “chico” y luego como un “hombre”.

Sin embargo, sí que se provee de una ubicación espacial: “en Junin o Tapalqué”. La oposición de ambos denota la duda que contiene de por sí tal relato, al basarse en rumores (“no quiero inventar lo que no sé”) y no tratarse de un narrador del todo confiable. Este no cuenta lo que vio, sino lo que han dicho otros que sucedió… la idea de lo difuso de la información es algo muy fácil de vincular con el funcionamiento de los rumores: en el “boca a boca” se desfiguran los acontecimientos hasta que la verdad de las circunstancias es irreconocible.

Hay un narrador testigo, ya que él narra hechos que le sucedieron a otra gente desde la perspectiva de una primera persona… esto se evidencia en, por ejemplo, la presencia de esos paréntesis y los verbos que contiene allí: “no quiero inventar lo que no sé”, además de los “querría” en tiempo condicional que se muestran al final, cuando el narrador presenta sus hipótesis de lo que pudo haber sucedido y también invita a la reflexión del lector.

El narrador no es presentado con un nombre a lo largo del texto, al contrario que con el Episodio del enemigo.

No hay una modalidad enunciativa predominante, ya que se puede observar la ausencia de las interrogantes o exclamaciones a lo largo del cuento. Los enunciados con meramente expositivos: narrando los hechos transcurridos.

Sin embargo, algo que caracteriza a este relato es el ritmo que maneja: hay demasiados signos de puntuación, demasiadas “pausas” antes de seguir contando… Tal vez un recurso que pretende generar suspenso en el lector, alargar la tensión de qué fue del hombre, sin necesidad de hacer mayor la extensión del cuento. También podría ser una manifestación de una historia escrita con una base oral, como si se tratara de una cosa que le contaron al escritor y este decidió ponerla por escrito.



  • Los constituyentes sintácticos y procedimientos léxicos


Al comienzo del cuento se pueden identificar “refieren”, “se dijo” como verbos impersonales. Esto sería, verbos sin sujeto semántico.

Sin embargo, a lo largo del desarrollo del cuento, se puede vislumbrar verbos que sí tienen un sujeto: aquellos que están en pasado (pretérito perfecto simple, o imperfecto) corresponden a las acciones de los personajes (los padres, el soldado, los indios, y el hijo), y las que están en presente o condicional, al narrador mismo.

VERBOS SON EN PASADO. ACCIONES ACABADAS.

Con respecto a los adjetivos, resalta la idea de que estos se utilizan de forma casi predominante para describir al protagonista, aunque no se da características físicas de él salvo por el color de sus ojos.

El autor no se vale de los adjetivos para enseñar el paso del tiempo entre que el personaje fue secuestrado y luego de que lo encontraran… la expresión “al cabo de los años” no da mucha información. Lo que él utiliza, sin embargo, como ya se estableció antes (cuando se habló de la ubicación temporal) son sustantivos, aquellos que designan al protagonista: “chico”/ “hombre”; o también otros objetos, como la “ennegrecida campana” donde yace escondido el cuchillo que solía utilizar el hijo cuando era niño… cuya cualidad de ennegrecida refiere al poco uso que se le ha dado desde hacía un largo tiempo.

Tampoco hace uso de adjetivos para describir la situación económica de la familia a la que pertenecía el hijo, aunque se puede identificar partes en la narración que denotan cierto nivel: un ejemplo de esto serían los ojos claros, que hablan de una ascendencia europea; y otro el tamaño de la casa que tiene “el zaguán y (…) dos largos patios” que han de atravesarse desde la entrada para llegar a la cocina.

Las formas en las que es referido el protagonista es algo que denota (como ya dijimos) su cambio de edad, sino que la evolución de su status y papel a lo largo del cuento: es “indio” cuando su imagen es distante de lo que representaría él como hijo de personas de cierto nivel cultural, pasa a ser “el hombre” cuando es convencido de ser llevado a casa, y luego se torna “el hijo” cuando él halla dentro de sí algunas memorias de infancia (claro que se visualiza cierta diferencia y distancia aún de ese hijo que ellos esperarían tener frente a sí, por eso es “el hijo”, no “su hijo”). Por último, nuevamente la separación: el hijo deja ya de serlo y retorna la imagen de él como “el indio”… no es capaz de vivir como una persona “civilizada” (“no podía vivir entre paredes”) así que no lo es.




  • Recursos estilísticos

- comparaciones: “Miró la puerta, como sin entenderla” y “como una criatura o un perro”.

- digresión breve cuando se hace uso de los paréntesis para que el narrador aclare algo.

- enumeración de las acciones que él lleva a cabo: “De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la cocina”

- antítesis de las ideas de lo que conlleva ser un bárbaro y el cómo se comporta él en sociedad (“El hombre, trabajado por el desierto y por la vida bárbara, ya no sabía oír las palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil”). Podría decirse que atenta contra su naturaleza, y por lo tanto nos hace prever que la historia tendrá unos dos posibles desenlaces: o el indio no puede adaptarse a la vida de un civil común y corriente; y se suicida; o, por el contrario, se escapa y vuelve a aquello que conoce. Que en realidad es algo que podría decirse que queda a libre interpretación de quien lo lea: ¿qué significa ir en busca de su propio desierto “su desierto” podría ser una metáfora también.

¿Por qué su y no el? La idea de pertenecer a alguna parte, de ser algo para alguien es en lo que consiste esa identificación con posesivos. El hijo no era ya de sus padres (era su propia persona, diferente a todo lo que ellos pudieran desear), pero el desierto sí era suyo.

- elipsis cuando se suprime información porque no es necesaria para que se comprenda el enunciado: “cuando (era) chico…”

- diaporesis en el párrafo final. Se plantea la duda de qué realmente sucedió entonces.

- metáfora “el hijo perdido renació y murió en aquel éxtasis”

- por último, también podría entrar aquí el título mismo, ya que se le puede dar un giro no tan literal: el cautivo no lo era porque fue robado cuando niño por los indios, sino porque intentaron que retornara a la “vida civilizada” y pretendieron encerrarle en esa vida de la que ya no podía formar parte.



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