Armonía Somers, mujer

   Interesante, rara, intimidante, Armonía Somers fue el seudónimo utilizado por Armonía Liropeya Etchepare Locino, una figura emblemática de la Generación del 45 en la literatura uruguaya, que se destacó por su singular estilo y su capacidad para abordar temáticas complejas que desafiaban la realidad social y cultural de su tiempo. Nacida en 1914, Somers se convirtió en una voz esencial en un contexto donde la literatura uruguaya buscaba nuevas formas de expresión, al distanciarse de las tradiciones (y generaciones literarias previas). Su obra, aunque menos conocida que la de contemporáneos como Mario Benedetti, Idea Vilariño o Juan Carlos Onetti, ofrece una perspectiva única que desafió las convenciones sociales y literarias de su tiempo a través de un estilo que mezclaba lo onírico con lo grotesco.

    Desde su primera publicación, Somers demostró interés por aportar a la literatura uruguaya un enfoque innovador: su novela más reconocida, La mujer desnuda, publicada en 1950 en uno de los números de la breve existencia de la revista Clima e ilustrada por Vicente Martin, resultó un claro ejemplo de su habilidad para la creación de personajes femeninos complejos. A través de estos, como la protagonista Rebeca Linke, Somers desafió las normas sociales de su época, explorando cuestiones como la sexualidad y el deseo sexual de la mujer, razón por la cuál tal obra generó polémica. A su vez, plantea Figueroa Dacasto, la controversia tuvo su base en otros aspectos de la obra, como lo fueron “la identidad asignada desde fuera y la elegida, expresada en el conflicto de la protagonista y en su afán de renombrarse continuamente…, y la división territorial entre la aldea y el bosque, que funciona como manifestación de lo frágil de la conciencia, del mundo práctico, rodeado de los impulsos de lo salvaje, lo irracional y lo inconsciente.” (Figueroa Decasto, 2021).



   El estilo de Somers es distintivo, se caracteriza por una prosa poética que invita a la creación de imágenes vívidas, rozando lo fantasioso pero también lo realista. Establece Maria Luisa Femenías que “La fuerza de las metáforas de AS están cerca del clima general de la obra de los surrealistas.” (Femenías, 2001) y eso se puede ver demostrado en La mujer desnuda, donde las imágenes, desde el momento en que Rebeca Linke se degüella y vuelve a colocarse la cabeza, parecen surgir de un sueño profundo, donde la lógica y la realidad se disuelven: los elementos cotidianos se mezclan con lo fantástico, los objetos se transforman, las formas se deforman, y las escenas parecen sacadas de un mundo paralelo, donde todo es posible. 

   Es también el pesimismo algo propio de su obra, incluso en antologías como El Derrumbamiento o La calle del viento norte; y se trata de una cuestión que sale a relucir tanto en el artículo de García Rey, “Armonía Somers: Sondeo intuitivo y visceral del mundo”, donde se plantea que Somers muestra al mundo en desnudez y desgracia, con sus fraudes y mentiras, “desmitificando ese mundo hasta convertirlo en el fango de la miseria del hombre” (García Rey, 1985); como en la entrevista que le realiza a la autora María Ester Gilio para el semanario Marcha en 1966. Allí Gilio alude a la ya mencionada atmósfera de pesimismo y Somers responde con que el suyo es un “pesimismo fustigador”, es decir, que no solo pretende expresar su perspectiva negativa sino que también castigar lo que considera causas o símbolos del deterioro y la corrupción en la sociedad y la naturaleza humana. Se trata de una crítica y una censura, a la también hace referencia Ángel Rama, aunque no con ese mismo nombre: él habla del sometimiento por parte del lector a lo que Somers construye como un “un golpe bajo, inesperado, con esos elementos de la vida que inconscientemente tratamos de no ver, apartándolos de nuestra existencia que busca el placer.” (Rama, 1963).


 

    Dentro del reflejo de ese pesimismo cae la recurrencia al tema de la muerte a lo largo de varios de los cuentos de Somers que, según el planteo de Picón Garfield (1977), se puede visualizar en las narraciones homónimas a las antologías mencionadas previamente junto con “La puerta violentada”, “El memorialista”, “El hombre del túnel”, entre otros. Son, dice la autora, “la libertad y la imaginación con que expresa la presencia de la muerte en sus varias formas los que crean la extraña convivencia de realidad e irrealidad en sus cuentos.”; es decir, se retoma la idea  de la colisión entre lo real y lo fantástico ya planteada por Femenías (2021) pero no en relación con el surrealismo, sino que vinculada a la imagen de lo “funesto”. 

     Para concluir, resulta lamentable pensar que, a pesar de su contribución significativa y la magnitud de la crítica que abarca, la obra de Armonía Somers ha recibido a lo largo de los años una atención menor en comparación con la de otros autores de su generación; sin embargo, su legado es innegable y su obra sigue siendo relevante para las nuevas generaciones de lectores y escritores, no solo  como una representación de la Generación del 45, sino también por la reflexión que acompaña su obra, de mano de una perspectiva única que sigue resonando en la actualidad: de lo que escribe Somers todo nos resulta a primera vista “insólito, ajeno, desconcertante, repulsivo,” (Rama, 1963) y sin embargo representa muy bien lo que somos.

  

                                 


Bibliografía consultada:

Femenías, M. L. (2001). “Armoní­a Somers: la difí­cil andadura de una obra”. Orbis Tertius, 8(9). https://www.orbistertius.unlp.edu.ar/article/view/OTv08n09d02 

Figueroa Dacasto, M. (16 de marzo de 2021) La historia de una descocada: sobre La mujer desnuda, de Armonía Somers. La Diaria. https://ladiaria.com.uy  

García Rey, J. Manuel (enero 1985) “Armonía Somers: Sondeo intuitivo y visceral del mundo”, Cuadernos Hispanoamericanos, núm. 415 (enero 1985), pp. 101-104

Gilio, M. E., (abril, 1966) “Las mujeres y el amor (III). Responde Armonía Somers: A cada cual su ración de amor”, Marcha, N° 1298, p. 31.  

Rama, A. (diciembre 1963) “La insólita literatura de Somers: La fascinación del horror”, Marcha, N° 1188, p. 30. 

Picón Garfield, E., (abril 1977) "Yo soplo desde el páramo". La muerte en los cuentos de Armonía Somers. no. 6, p. 113-125


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